domingo, 8 de agosto de 2010

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El sucio progreso en los pueblos del volcán va diluyendo los dibujos agustinos, la sonrisa del silencio y el sabor de la carne sobre el carbón. Las casas ya no tienen patios para el sol pero aún, en el mercado que se tiende sobre los callejones de piedra, encontramos el sabor de los higos silvestres y el color de la gerbera.

2 comentarios:

Inma Luna dijo...

He pasado un rato largo leyendo tus blogs. Magníficos textos. Te sigo de cerca. Un beso, Furtiva.

Furtiva dijo...

Inma: muchas gracias. Leámonos pues, y sigamos siendo atravesadas por la vida. Beso de vuelta.