miércoles, 22 de septiembre de 2010

76

Este estado entre el sueño y la euforia me hacen reconocerme: difusa y alegre hablo contigo, muerdo una manzana para recordar tus hombros, enciendo otro cigarro y hablo, sacudiéndome los hechos de la vida como si fueran partículas de polvo doradas, cascabeles que apenas distraen mientras cuento las horas que faltan para que se mueva el eje de la tierra...

1 comentario:

Máximo Ballester dijo...

Me encanta cómo engarzás, ¿te lo dije? ¿Ah, no? Te lo digo ahora.