domingo, 28 de febrero de 2010

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El domingo es el día para sentir en los músculos los rastros de la vida: pasos, golpes, arañazos, caricias y agotamiento. Cerrar los ojos y revivir, atrapar por un rato más los instantes.

1 comentario:

Máximo Ballester dijo...

Qué sorpresa este blog! No sabía de él. Buenísimo. Me encanta. Sigo leyendo.
(Gracias a vos)